El sueño del fuelle

En el estante de una casa de música, soñaba un fuelle con unas manos de mago. Un día oyó que existían y deseó verlas, ser suyo.
En el sueño, el hombre les daba el aire y de ellas nacía la sangre de un fuelle, que en el sueño,
era él. Un hombre, unas manos y un bandoneón que hacían magia, padres los tres de melodías inmortales…liberadoras de suspiros y sonrisas. Al despertar, el estante y el resto de los instrumentos.
Un día, las manos y el hombre aparecieron. Querían un bandoneón, uno para cambiar el mundo y darle vida en cinco minutos de tango. El fuelle sintió que dentro le latía un corazón, llamó a las manos…ellas se acercaron….
Otro fue el elegido, y se fueron los tres para dar vuelta la historia. El fuelle volvió a dormir, pero no pudo soñar las manos que amaba.
El hombre cambió la historia con sus manos y el bandoneón. El fuelle en el estante imaginó el regreso, creó en su corazón las melodías inmortales que había soñado…el tiempo y la espera fueron secando su cuerpo…Tiempo después, la noticia fue como una herida punzante: el hombre se había ido con sus manos para siempre.
En el estante de una casa de música, en medio de un llanto de tangos soñados, un fuelle se partió y las manos de un mago inmortal lo llevaron de regreso al sueño, a cambiar la historia donde nadie podía separarlos.

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