Si sólo soy un hombre qué hacen mis brazos con alas.Adónde puedo ir sin la postura original de mi espalda recta, que ahora cae por la melancolía y el peso de los años y la vida. Ahora sé algo.
Antes no era así, yo vivía en la seguridad de ser dueño de mi tiempo, así viví. Ahora sé que no hay tiempo en donde estoy.
Reiné sobre gentes y ciudades, los abatí bajo el yugo de mis caprichos, sobre el extremo de mis necesidades. Ahora sé que mis necesidades no importan, no hay quien responda mis caprichos y yo no necesito subyugar.
Conspiré contra los artífices de mi gloria por no compartir la historia con ellos, sofoqué el talento de cuantos pudieran hacerme sombra. Inscribí mi nombre en el cuerpo de todos. Ahora sé que no necesitaba la gloria. La historia ya es leyenda y nadie la cree. Mi nombre inscripto nadie pudo reconocerlo, porque nunca les enseñé a leer.
Comandé ejércitos de hombres y los obligué a matar a sus hermanos, y a los míos. Llevé delante de ellos la espada y el grito, sentí la sangre en mis manos antes que ninguno y disfruté el panorama final de las batallas. En cada brazo en alto del derrotado vi escrito mi nombre con su sangre. Ahora sé que la sangre se seca y cae en trozos, ni mis nuevas alas la necesitan. Nadie recuerda mi nombre, no se oye mi grito, no hay con quién pelear ni quiero hacerlo.
Amé. Tanto amé a cuantas hubo en mis tierras. Más tarde supe que no era amor tenerlas a todas, no era amor si ellas no me amaban. Ahora que no puedo amar como lo hacía, sé que el amor no es algo que se haga porque sí.
Ahora no estoy y sólo siento el peso de una culpa que empiezo a reconocer. Una culpa con forma de alas.
Ilustración: http://jarillero.blogspot.com/

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