Apoyado apenas en mi alféizar veo a tres muchachos igualmente morenos sentados en la calle; dos en un mismo escalón; el tercero, uno más arriba.
En el barrio donde vivo las calles son peatonales y escalonadas, porque estamos en zona montañosa. Por eso no me causa curiosidad verlos sentados, es otra cosa en realidad, una sensación que tengo al verlos.
El la terraza del San Crisóstomo, el edificio del final de la calle al que los jóvenes dan la espalda, está Don Fermín.
Habitualmente yo dialogo con el viejo de esa manera, cada uno en su casa y a los gritos; yo en la ventana, él en la terraza.
- ¿CÓMO LE VA DON FERMÍN?
- ¡BIEN JOVEN!, ¿Y USTÉ? ¿ESTUDIANDO NOMÁS?
- ¡SÍ, ESTUDIANDO!
- ¡ME ALEGRO M’HIJO, SEA ALGUIEN EN SU VIDA!
Pero hoy Don Fermín no me ve, él también mira a los tres muchachos. Me gustaría saber qué piensa mi vecino de esos que yo no he visto nunca.
Esos están sentados, no les veo las caras. Uno mira un reloj en su muñeca, otro observa a su alrededor; el tercero se truena los dedos, o eso creo porque no escucho el ruido de los huesos. ¿Están esperando algo? ¿Quiénes son?.
Mis latidos se aceleran…yo sé que hoy una familia de mi edificio salía de viaje… ¿Serán parientes de ellos que no sabían nada? …en ese caso tendría que avisarles…pero…si no son…si son otra cosa…si ellos sabían que en esa casa no hay nadie…¡Son ladrones!...sí, el del reloj les dice algo a los otros…se están preparando para entrar!...
No, era un chiste, les contó un chiste..sí, se están riendo…. ¿Y qué?...no sirve el humor para liberar tensiones?...¿No sienten nervios los delincuentes antes de cometer un crimen?… están esperando…van a robarle a alguien…
Miro a Don Fermín, siempre tan solo él..y en silla de ruedas. Mi vetusto vecino no quita los ojos de encima a esos tres, creo que está asustado. Yo podría salir de mi casa e ir a la de Don Fermín, acompañarlo…pero me delataría con los delincuentes…si ellos están armados y me toman de rehén pondría además en peligro a Don Fermín…no, no puedo salir.
Tampoco puedo gritarle, porque ellos escucharían…tal vez Don Fermín me ha visto y piensa lo mismo que yo…no se anima a salir de la terraza…
Sí, el viejo está asustado, se sacude el poco cabello de la cabeza… se acomoda en la silla…se acerca con precaución al borde de la terraza…
Por favor no haga ruido Don Fermín. Yo pienso con fuerza para que el viejito me escuche en sus pensamientos…no haga movimientos bruscos…los criminales tienen todos sus sentidos mejor desarrollados…no se mueva hombre…
El del reloj vuelve a mirarlo, el que está a su lado le pregunta algo, lo sé por el movimiento de su cabeza…debe preguntar la hora…
El del otro escalón saca de detrás suyo un paquete…yo no había visto ese paquete. No es muy grande, no tiene moños…no es un regalo… ¡Terroristas!
Me alejo espantado de la ventana, siento el sudor frío en mi espalda y un vacío en el estómago…mi pecho es expande y contrae rápidamente con la respiración…
Lentamente me acerco a la ventana…el paquete está a la vista ahora…¿Cuál será el blanco de esa bomba?...un edificio…la plaza…hoy hay fiesta en la escuela…¿Será la escuela?...
¿Cuál puede ser la bandera de tal crimen?...si yo tuviera un teléfono podría avisar a la escuela…
Don Fermín no deja de mirarlos, él debió ver antes el paquete…por eso lucía tan nervioso…y él tampoco tiene teléfono…
¿Nadie más los ve?...o es que saben lo que sucederá, ¿serán cómplices todos aquí?…no he visto a nadie más en el barrio…
¿Y Don Fermín?...¿Él sabrá?...y si el viejo fuera el jefe?... ¿qué tal si está controlando el plan?...Nunca lo habría pensado si no fuera por lo raro que es el viejo…Dicen que tiene una hija…pero nunca la he visto visitarlo…la hija puede ser una coartada…una mentira del jefe terrorista…mi vecino el criminal…
Casi no puedo respirar…
Una mujer aparece por la calle del San Crisóstomo. Se acerca a los tres criminales. Los tres se ponen de pie y la besan, ella los abraza uno por uno. Ellos hablan en voz alta y yo alcanzo a oírlos
-¿Por qué no han subido todavía?
- Te estábamos esperando…
¡No puede ser!...¡el blanco es el edificio de Don Fermín! ¡Tengo que hacer algo pero estoy paralizado!
- Dijiste que llegabas a las dos má, nos estábamos preocupando
¿Má? ¿Esa es la madre de los criminales? Estoy confundido. ¿Don Fermín sonríe?
-EH, CÓMO ESTÁN MIS NEGROS, ¿NO VAN A SUBIR?
¿Don Fermín los conoce? Ya no entiendo, ¿seré yo el blanco?…el viejo se ganó mi confianza para que no sospechara…
- ¡ABUELO!, ¿HACE CUÁNTO ESTÁ AHÍ? LE TRAJIMOS UN REGALO…
- SÍ, YA TE VI EL PAQUETE… SUBAN QUE LOS QUIERO VER DE CERCA. ADEMÁS ME ESTÁN ASUSTANDO A LOS VECINOS. ¡MI AMIGO EL ESTUDIANTE DE ENFRENTE LOS HA ESTADO MIRANDO CON UN SUSTO! POBRE, DEBE HABER CREÍDO QUE SON LADRONES O ALGO ASÍ!
Las cuatro cabezas de los familiares de Don Fermín se dan vuelta hacia mi ventana… por alguna razón sólo mi mano se mueve y los saludo…imagino mi sonrisa, maníaca… mañana mataré a Don Fermín.
Si esto no es paranoia...
Publicado por
Romina Nieva
/ 1/23/2009 /

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