Como un llamado fue. Puse mi nombre ahí como si alguien lo pidiera. Una pantalla luminosa y el movimiento en su interior…un cuadro de texto…ahí puse mi nombre.
Ya era costumbre poner un nombre cualquiera en el buscador y que éste me llevara a quién sabe qué espacio del universo virtual.
El día de mi cumpleaños decidí probar conmigo… mi nombre. Mi abuelo dice que mi nombre es el de un héroe…tatarabuelo creo.
Desperté con la curiosidad a flor de piel…encendí la máquina y puse mi nombre en el buscador. Borré el nombre rápidamente, con recelo de ese aparato y la voz de mi abuelo en mi cabeza. Escribí la fecha de mi nacimiento… comencé a borrarla con algo de miedo…automáticamente la completé y apreté la tecla principal…
No sé cuántos años… pero fueron muchos…a mi lado pasaron personas conocidas, desconocidas…animales…edificios…máquinas como la que encendí, pero más viejas.
No puedo explicar qué sucedió…alcancé a oír el ¡Feliz Cumpleaños! de mi mamá, que abrió la puerta…y nada más.
Hoy vivo en algún lugar de otro tiempo…tal vez sea mi lugar en otro tiempo…sinceramente no lo reconozco. Aquí todo es lento…no hay nada automático… yo viajo por las sendas en un caballo marrón…zaino dicen que se le llama…
Aún hoy pienso… ¿Habré puesto mal la fecha? Quizá equivoqué un cálculo…mi abuelo siempre dijo que las máquinas del tiempo no eran juego… y siempre jugué a que mi abuelo estaba loco por llamar máquinas del tiempo a las computadoras… no creo que estuviera tan loco… me gustaría poder decirle eso…
Como un llamado fue… vi la lista de voluntarios para el ejército y me inscribí… porque siento en las venas el vértigo de poder morir por la patria en cualquier momento... a mi abuelo le habría gustado tener un nieto soldado… como el tatarabuelo.
Tal vez en el futuro mi nombre quede inscrito en las páginas de la historia… tal vez en el nacimiento que me espera dentro de dos siglos me pongan mi nombre en honor a mi propio ancestro héroe de la patria…que quizá soy yo.
Sangre y tierra en el campo… una herida profunda y me voy de este tiempo sin velocidad…mi caballo murió antes que yo…y mi nombre quedará en la historia por matar a ese capitán enemigo…
Como un llamado fue. El día de mi cumpleaños puse mi nombre en el cuadro de texto como si alguien lo pidiera…lo borré y puse la fecha de mi nacimiento… me arrepentí y puse ni nombre… vi en mi cabeza unos animales y unos edificios…y un caballo zaino que no tengo… sangre con tierra en un campo que no conozco.
Recordé la historia de mi nombre…un tatarabuelo que murió por la patria y que aparece en los libros por matar a un capitán enemigo.
Apagué la computadora y me fui a casa del abuelo a jugar al ajedrez.
Ya era costumbre poner un nombre cualquiera en el buscador y que éste me llevara a quién sabe qué espacio del universo virtual.
El día de mi cumpleaños decidí probar conmigo… mi nombre. Mi abuelo dice que mi nombre es el de un héroe…tatarabuelo creo.
Desperté con la curiosidad a flor de piel…encendí la máquina y puse mi nombre en el buscador. Borré el nombre rápidamente, con recelo de ese aparato y la voz de mi abuelo en mi cabeza. Escribí la fecha de mi nacimiento… comencé a borrarla con algo de miedo…automáticamente la completé y apreté la tecla principal…
No sé cuántos años… pero fueron muchos…a mi lado pasaron personas conocidas, desconocidas…animales…edificios…máquinas como la que encendí, pero más viejas.
No puedo explicar qué sucedió…alcancé a oír el ¡Feliz Cumpleaños! de mi mamá, que abrió la puerta…y nada más.
Hoy vivo en algún lugar de otro tiempo…tal vez sea mi lugar en otro tiempo…sinceramente no lo reconozco. Aquí todo es lento…no hay nada automático… yo viajo por las sendas en un caballo marrón…zaino dicen que se le llama…
Aún hoy pienso… ¿Habré puesto mal la fecha? Quizá equivoqué un cálculo…mi abuelo siempre dijo que las máquinas del tiempo no eran juego… y siempre jugué a que mi abuelo estaba loco por llamar máquinas del tiempo a las computadoras… no creo que estuviera tan loco… me gustaría poder decirle eso…
Como un llamado fue… vi la lista de voluntarios para el ejército y me inscribí… porque siento en las venas el vértigo de poder morir por la patria en cualquier momento... a mi abuelo le habría gustado tener un nieto soldado… como el tatarabuelo.
Tal vez en el futuro mi nombre quede inscrito en las páginas de la historia… tal vez en el nacimiento que me espera dentro de dos siglos me pongan mi nombre en honor a mi propio ancestro héroe de la patria…que quizá soy yo.
Sangre y tierra en el campo… una herida profunda y me voy de este tiempo sin velocidad…mi caballo murió antes que yo…y mi nombre quedará en la historia por matar a ese capitán enemigo…
Como un llamado fue. El día de mi cumpleaños puse mi nombre en el cuadro de texto como si alguien lo pidiera…lo borré y puse la fecha de mi nacimiento… me arrepentí y puse ni nombre… vi en mi cabeza unos animales y unos edificios…y un caballo zaino que no tengo… sangre con tierra en un campo que no conozco.
Recordé la historia de mi nombre…un tatarabuelo que murió por la patria y que aparece en los libros por matar a un capitán enemigo.
Apagué la computadora y me fui a casa del abuelo a jugar al ajedrez.

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